“No entiendo a las mujeres. No sé qué quieren, hago todo mal.”Lo que me escriben ellos
“No entiendo a los hombres. Dicen una cosa y hacen otra.”Lo que me escriben ellas
Son los dos mensajes que más recibo. Miles de veces, de los dos lados. Y los dos piden exactamente lo mismo: ayudame a entender al otro.
Entender a los hombres, entender a las mujeres
Nunca tuvimos tantas formas de conocer gente, y nunca estuvimos tan solos. Escribí este libro con lo que más de sesenta mil personas me contaron en el anonimato, y con lo que me pasó a mí. La mitad es para ellos. La otra mitad, para ellas.
No leas solo tu mitad.
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Fui mencionado en:
Charlas y entrevistas donde compartí mi mensaje:






No te lo cuento en abstracto. Cada una de estas cosas está en un capítulo, con una historia, un dato de los que jugaron y algo para hacer al día siguiente.
Vas a entender por qué se cierra cuando le preguntás qué le pasa, y por qué ese silencio no es sobre vos.Capítulo 7 · Nadie le enseñó
Vas a entender por qué ella se aleja justo cuando más te esforzás, y qué es lo que de verdad la enamora.Capítulos 2 y 3
Vas a dejar de decir que sí a todo por miedo a que se vaya.Capítulo 4 · Aprendé a decir que no
Vas a saber si lo que te prometió era una bengala o un fogón, sin esperar meses para enterarte.Capítulo 10 · Cuando te promete el mundo
Vas a poder pedir lo que necesitás sin sentir que estás rogando.Capítulo 14 · La misma herida
Vas a tener, en cada capítulo, algo concreto para hacer mañana. No en teoría: mañana.En todos
No hay fórmulas mágicas acá. El que te promete que alguien se va a enamorar de vos si seguís cinco pasos, te está mintiendo. Lo que sí te prometo es que vas a entender. Y entender, aunque no arregle todo de golpe, lo cambia todo.
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Un juego de dos minutos, antes de seguir
Abajo hay cuatro creencias que heredaste sin firmar nada. Marcá con honestidad en cuál de estas tres casillas está cada una hoy. Nadie te está mirando: ese es exactamente el punto. Al final te muestro qué contestó la gente que jugó las doce, y qué te dice el libro sobre la que más te maneja.

Estas ocho no las inventé para la página. Son las que más me repiten por mensaje, y las contesto una por una adentro del libro.

Lo pregunta él
Me dejó en visto. ¿Insisto?
¿Cómo me doy cuenta de si le gusto?
¿Le escribo yo o espero que escriba ella?
Ella gana más que yo. ¿Está mal que me incomode?

Lo pregunta ella
Dice que no quiere nada serio, pero actúa como mi novio. ¿A qué le creo?
Desapareció hace meses y volvió con un "hola, ¿cómo estás?". ¿Qué hago?
¿Puedo decirle yo primero lo que siento, o lo espanto?
¿Cómo le marco algo que me molesta sin que se cierre como una ostra?
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La primera es para los hombres que quieren entender a las mujeres. La segunda, para las mujeres que quieren entender a los hombres. Tocá cada capítulo para ver de qué va y qué hay para hacer.
Parte I
Seis capítulos sobre lo que las mujeres no te van a explicar, porque están cansadas de explicarlo.
Decís cosas enormes de verdad, y a la semana te evaporás. La emoción es una foto; la palabra, un contrato.
Para hacerEl registro Dije / Hice. Siete días anotando cada cosa que le decís a alguien sobre el futuro, y si la cumpliste. Al final mirás la proporción.
A ella no la enamora tu techo. La enamora tu horizonte.
Dejá de tratar de ser interesante. Empezá a estar interesado.
Para hacerPara tu próxima cita: hablá la mitad. Hablar la mitad de lo que hablarías normalmente, y llenar ese espacio con preguntas de verdad.
Le decís que sí a todo para no perderla. No hay nada menos atractivo que alguien que no se respeta.
Para hacer¿Este sí es de verdad o es de miedo?. Frenar medio segundo antes de cada sí y hacerte una sola pregunta, para dejar de decir que sí por miedo.
Te van a rechazar muchas veces. La número 51 ya no se siente como la número 1. Te lo firmo.
Para hacerLa escalera de los 7 días. Una interacción de bajo riesgo por día durante una semana, sin objetivo romántico, para que el cuerpo aprenda que hablarle a un desconocido no te mata.
Tomá la cita como un juego, no como un examen. Cuando soltás el resultado, el resultado llega solo.
Para hacerEl permiso, para leer en voz alta. Un párrafo para decir antes de salir: esta noche no rindo examen.
Parte II
Seis capítulos sobre lo que los hombres no te van a contar, porque nadie les enseñó cómo.
Cuando se cierra no es que no quiera abrirse: es que nunca aprendió. Su silencio no es sobre vos.
Para hacer48 horas de cueva. Decirle una vez que estás ahí y no insistir durante 48 horas, y anotar cuánto tardó en volver y cómo volvió.
Cuando te dice que está cansado, muchas veces está diciendo que tiene miedo de no alcanzar.
Tu opinión le pesa más de lo que creés: con las mismas palabras le encendés el motor o se lo fundís.
Para hacerLa auditoría de 7 días. Contar con rayitas, durante una semana, cuánta nafta y cuánta arena le das a alguien. Sin cambiar nada: solo medir.
No era todo mentira, y eso es lo que lo hace tan confuso. El test es gratis y se llama tiempo.
Para hacerEl test del tiempo. Dos líneas por semana, dijo y hizo, en la semana 3 y en la semana 6, para distinguir una bengala de un fogón.
La vara de esta época mide todo lo que se puede fotografiar. Y el amor está hecho, casi entero, de cosas que no salen en las fotos.
Para hacerLas dos listas. Escribir tu vara real en dos columnas y tachar todo lo que no sobrevive cuando nadie mira tu relación. Lo tachado era para la tribuna.
Paz, en idioma de hombre, no significa silencio. Significa: un lugar donde no estoy en juicio.
Para hacerEl mapa de la paz, para hacer de a dos. Cuatro preguntas que cada uno contesta por separado en un papel, y después comparan.
Ellos: “tengo que resolver todo solo”. Ellas: “tengo que poder con todo”. Es la misma frase, escrita en dos dialectos. Nadie sabe pedir. El otro género no es tu enemigo. Es tu compañero de celda.
Parte III · Los dos. Primero, el capítulo que nunca pensé que iba a escribir: qué pasa cuando dejás de ser una persona y te convertís en un tema. Después, lo que apareció cuando puse las dos listas de creencias, la de ellos y la de ellas, una al lado de la otra.
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Con los datos de los que jugaron
Nadie las eligió. Se heredan. Y siguen vivas porque parecen virtudes: ser responsable, poder con todo, no molestar. El porcentaje es de gente real que jugó y admitió que todavía le opera.
“Valgo por lo que produzco”
Descansás con culpa. Nunca alcanza.
“Tengo que poder con todo”
Agotamiento crónico con sonrisa de compromiso.
“Tengo que resolver todo solo”
Cargás cosas que se aflojan con una sola conversación.
“Pedir es rogar”
Acumulás facturas emocionales que nadie sabe que existen.
“Si ella está mal, tengo que arreglarlo”
Escuchás para responder, no para acompañar. Y ella se siente sola.
“Ser intensa espanta”
Te achicás para caber en vínculos talle S.
Ninguna se va sola con el tiempo. Se van cuando las mirás de frente, y para eso primero hay que poder nombrarlas. De eso se trata la mitad del libro.
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203 páginas con 20 ilustraciones, y cosas para hacer con lapicera. No es un libro para leer de corrido: es un libro para rayar, doblar y escribirle arriba.

Las 24 creencias heredadas, doce de ellos y doce de ellas, para marcar a mano. Después, la tabla con lo que respondieron los demás.

Diez artículos para firmar de a dos, o solo, como promesa al próximo que llegue. Los tratados que se esconden se olvidan.

El registro Dije/Hice, la escalera de los 7 días, las 48 horas de cueva, la auditoría de nafta y arena. Para hacer, no para leer.

Qué hacer el día exacto en que te dejaron, te ghostearon o la cabeza se te fue a mil. Cosas que a mí me sirvieron, no una fórmula.

Los términos de esta época y los que inventa el libro, definidos sin vueltas.

Seis reglas del modo cooperativo. La primera: cada uno empieza por la mitad del otro.

La transparencia completa: cuántas respuestas hay atrás de cada número, y qué no es esto. Usalo como un espejo grande, no como una sentencia.

Las frases más votadas del muro de la web, escritas por gente anónima, con sus corazones reales.
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La advertencia con la que abre y el capítulo cero completo. Es el texto real del libro, no un adelanto armado para vender. Pasá las páginas con las flechas.
Una advertencia honesta, de mí para vos.
Este libro estaba casi terminado cuando mi vida explotó por el aire.
No lo digo para hacerme el misterioso. Lo digo porque cambia la forma en que lo vas a leer, y prefiero que lo sepas desde la primera página.
Yo venía escribiendo un libro sobre hombres y mujeres. Sobre por qué dejamos de entendernos, por qué nos lastimamos tanto, por qué dos personas que se gustan pueden hacerse tanto daño sin querer. Lo venía escribiendo desde el lugar desde el que había escrito mis dos libros anteriores: el pibe que habla de vínculos y te explica todo con datos.

Soy Laureano Gieco
Yo no llegué a este tema por ser un experto. Llegué por el lado más humano que hay: rompiéndome.
Mi primer libro fue sobre la ansiedad. Se llama Ansiedad, la nueva pandemia del siglo XXI, y no lo escribí desde ningún pedestal: lo escribí desde el piso. Desde mis propios ataques de pánico, desde esas noches en las que el corazón se me iba a mil y sentía que me moría. Lo conté todo, crudo, porque pensé que si a mí me había servido salir de ahí, capaz le servía a alguien más. Y la gente respondió de una forma que todavía me emociona.
Después escribí el segundo, El Manual de las Relaciones Modernas. Y ese explotó. Fue, hasta hoy, el que mejor me fue, el que más lejos llegó. Y ahí entendí algo que me cambió la cabeza: el dolor más grande de mi generación no era la ansiedad. Era cómo nos estábamos relacionando. La ansiedad era el síntoma. El amor, la forma en que lo estábamos haciendo pedazos, era casi siempre la herida.
Este tercer libro lo terminé después del año más difícil de mi vida pública. No lo escribí desde arriba de un pedestal: lo escribí después de caerme de uno. Tengo 26 años, hago terapia, y no tengo la vida resuelta. Por eso lo pude escribir sin mentirte.
+30.000 libros vendidos entre los tres.
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El muro de factos de mi web
Cientos de personas anónimas dejaron su frase y la comunidad votó. Las más votadas están adentro del libro, con sus corazones reales. ¿Sabés cuál es, lejos, la palabra más usada entre todas? No es “tóxico”. Es amor.
La verdadera mujer de valor es aquella que tiene algo que ofrecer mientras todavía está vestida 🫴🏻
Si dice más de lo que hace, no lo está diciendo de verdad
El cerebro tolera mejor un "no" claro que un "tal vez" constante
Mostrar tus emociones nunca te hará vulnerable, lo que te hace vulnerable es no saber controlar tus emociones.
Saber insistir es tan importante como saber cuando retirarse..
La Persona que no aprecia los Pequeños Detalles, no merece Grandes Gestos

Antes de que compres, quiero ser claro con algo. Este libro cuenta mi historia y lo que aprendí. No soy psicólogo ni terapeuta, y esto no es un tratamiento ni reemplaza a un profesional. Si estás en una situación de violencia de género, la Línea 144 atiende las 24 horas en todo el país. Si la estás pasando muy mal, el Centro de Asistencia al Suicida atiende al 135 (CABA y GBA) o al 0800-345-1435, de 8 a 24 h.
No. Lo escribí yo, con un equipo atrás que hizo la edición, la corrección, la dirección de arte, las ilustraciones y la maquetación. Son 203 páginas que llevaron meses, con datos que se juntaron durante más de un año en los juegos de mi web, y con un capítulo entero, el 13, que es mi historia personal escrita de mi puño. Te digo algo más: el libro iba a llamarse "Entender a los hombres, entender a las mujeres", que hoy quedó como subtítulo. Cambió a "Soñé con vos" sobre el final, en parte por decisiones de marketing y en parte por lo que me pasó en el medio de escribirlo, que te cuento en el capítulo 13.
No. No hubo ningún experimento, ni con mujeres ni con hombres. Lo que hubo son juegos. Armamos una web, LaureanoGieco.com, con tests y desafíos para hacer en un rato, de esos que compartís con tus amigos. Sin pedirte nombre, sin pedirte datos. Y esos juegos, en el anonimato, fueron guardando algo más valioso que tu información: tu forma de querer. Qué te asusta, qué buscás, qué hacés cuando alguien te gusta y qué hacés cuando alguien te lastima. Nadie fue engañado ni usado: cada persona entró a jugar porque quiso, contestó lo que quiso, y no dejó ni su nombre. Los números del libro son eso: más de sesenta mil respuestas de gente que se animó a contestar en secreto.
No, y lo digo en el libro con todas las letras. El último paso del Botiquín de emergencia es: "Si esto es más grande que una mala semana, buscá ayuda profesional. Terapia no es para locos ni para débiles. A mí me salvó, y la sigo usando. Si el dolor no afloja, si no dormís, si no le ves salida, no lo pelees solo. Ese partido no se juega de a uno."
No. El que te promete que alguien se va a enamorar de vos si seguís cinco pasos, te está mintiendo. No sé si este libro te va a arreglar el amor. Sé que te va a hacer entender. Y entender, aunque no arregle todo de golpe, lo cambia todo.
De LaureanoGieco.com, mi plataforma de juegos anónimos. Entre todos los juegos se juntaron más de sesenta mil respuestas. El juego de las creencias, "¿Por qué sos así?", es más chico y más profundo: lo empezaron 149 personas, 63 varones y 86 mujeres, lo terminaron 121, y dejaron 1.548 respuestas sobre 24 creencias. Cada porcentaje sale de contar esas respuestas, sin retoques.
No, y en el libro está dicho así: "No es ciencia. La muestra se elige sola, gente que entra a una web de vínculos y tiene ganas de mirarse, responde sobre sí misma, y nadie verifica nada. Un sociólogo serio le pondría diez asteriscos, y tendría razón." Como radiografía de época me parece oro. Como paper académico, no existe.
Podés, pero es justo lo que te pido que no hagas. Tu mitad no te explica a vos: te explica al otro. Si leés una sola, te perdés justo la parte que necesitabas. Las dos mitades juntas son el libro.
Sí, y está pensado para eso. Cada uno empieza por la mitad del otro, subrayan con dos colores distintos, una charla corta al final de cada parte y los desafíos en semanas alternadas. La única regla eliminatoria: prohibido usar el libro como arma.
Un libro no alcanza. Si estás en una situación de violencia de género, en Argentina la Línea 144 atiende las 24 horas, todos los días, y es gratuita. Si la estás pasando muy mal, el Centro de Asistencia al Suicida atiende al 135 desde CABA y GBA, o al 0800-345-1435 desde todo el país, de 8 a 24 h.
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Soñé con vos
Entender a los hombres, entender a las mujeres.
Un libro de Laureano Gieco.
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